La histórica instalación hidráulica, conservada por la misma familia desde hace cuatro generaciones, abre sus puertas en una visita organizada para poner en valor su legado y reclamar una mayor protección

Escondido en una calle de Canales-La Magdalena se conserva uno de los mejores ejemplos de patrimonio industrial tradicional de la provincia. Se trata de un molino hidráulico con más de un siglo de historia que continúa prácticamente intacto gracias al cuidado de la misma familia desde hace cuatro generaciones.
La instalación, que se construyó sobre 1913,año en el que obtuvo la concesión de agua que permitió su funcionamiento, constituye un testimonio excepcional de la ingeniería tradicional. Su maquinaria original sigue en perfecto estado de conservación y permite comprender cómo la fuerza del agua era capaz de mover todo un complejo industrial destinado a múltiples usos.
El molino conserva tres grandes piedras de moler de unas cuatro toneladas de peso y alrededor de 1,30 metros de diámetro. Durante décadas, la instalación llegó a producir entre 6.000 y 10.000 kilos de harina diarios, pero su actividad iba mucho más allá. La energía hidráulica también se empleaba para generar electricidad, suficiente para abastecer alrededor de un millar de bombillas en Canales-La Magdalena, además de accionar una serrería para el corte de madera.
Conjunto y maquinaria
El conjunto ocupa entre 1.000 y 1.200 metros cuadrados y alberga numerosas herramientas, maquinaria y piezas originales relacionadas con la actividad molinera, conformando un auténtico museo etnográfico que refleja la importancia que este tipo de infraestructuras tuvo en el desarrollo económico y social del medio rural.

Con el objetivo de dar a conocer este patrimonio, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Comunal organizó una visita guiada el 3 de julio, en colaboración con el propietario del molino y la asociación Calecho de Canales. La actividad permitió conocer de primera mano el funcionamiento de la instalación y descubrir un espacio que permanece habitualmente cerrado al público.
La iniciativa persigue también sensibilizar sobre las dificultades administrativas que afrontan este tipo de molinos históricos. La renovación de las concesiones de agua y la complejidad de los trámites exigidos por la Confederación Hidrográfica ponen en riesgo la continuidad de unas infraestructuras cuyo mantenimiento depende, en muchos casos, del esfuerzo de propietarios particulares.
Los organizadores consideran que preservar estos molinos supone proteger «una parte fundamental de la memoria industrial y etnográfica de la provincia». La visita, para la que ya hay alrededor de una veintena de inscritos y cuya participación podría alcanzar las cincuenta personas, pretende contribuir a que este legado centenario siga formando parte del paisaje y de la historia de Canales-La Magdalena.
Fuente: Diario de León.